El Juanete o Hallux Abductus Valgus (HAV) es una deformidad que afecta a la columna medial del pie, incluyendo huesos, articulaciones, músculos y ligamentos. Se caracteriza por una desviación hacia medial del primer metatarsiano y hacia lateral del dedo, además del crecimiento anormal de hueso que sufre la cabeza del 1er metatarsiano por culpa de la presión del zapato.

Existen varios factores predisponentes para su formación, entre ellas: pie plano, uso de tacón, zapatos estrechos, herencia, acortamiento de la musculatura posterior de la pierna… La mayoría de las veces cursa con alteraciones biomecánicas que genera la aparición de dedos en garra o en martillo, debido al cambio de presiones que provoca esta deformidad.

Los dedos en garra, en martillo, en mazo o en cuello de cisne, son deformidades de los dedos de los pies que afectan a los huesos (falanges/metatarsianos), ligamentos y tendones flexo-extensores de los mismos. Dependiendo de la zona de deformidad, se denominan de una forma u otra y las técnicas/gestos quirúrgicos varían en función de cada una.

Los dedos en garra causan dolor a nivel dorsal del dedo, debido a la fricción que se genera con el zapato, o en el pulpejo del dedo por la hiperpresión que genera el caminar (por la dirección del dedo hacia abajo) contra el suelo.

La causa de esta deformidad es multifactorial, es decir, tiene diferentes factores predisponentes y pueden estar combinados entre ellos. Algunos son: pie plano, uso de tacón, zapatos estrechos, herencia, acortamiento de la musculatura posterior de la pierna, juanete…

La fascitis plantar es una de las patologías más frecuentes de consulta por dolor en el talón. Aun así, es muy importante que le hagan un buen diagnóstico diferencial con otras patologías, ya que existen más de 150 patologías descritas a nivel del talón. Por ejemplo: si el paciente refiere dolores nocturnos en el talón u hormigueo de la planta del pie, estaría relacionado con otro tipo de patología que no sería puramente fascitis plantar, podría tratarse de un Síndrome de Túnel Tarsiano, provocado por un aumento de presión en el compartimento por el que discurre el nervio tibial. De hecho, el 50% de los pacientes que acuden a consulta con un diagnóstico previo de fascitis plantar, presentan daño en el nervio; por lo que un tratamiento puramente de fascitis plantar, no resolvería la patología.

La fascitis plantar es una degeneración de la aponeurosis de la planta del pie, es decir, de la banda fibrosa que recubre los músculos de la planta de los pies. Cursa generalmente con dolor en los primeros pasos de la mañana o tras realizar deporte o estar de pie durante un largo periodo de tiempo. Con una ecografía sencilla y se puede diagnosticar rápidamente, medir y valorar el nivel de inflamación/degeneración que presenta la fascia.

Factores predisponentes a la aparición de esta patología son: uso de calzado inadecuado, pie plano, pie cavo, sobrepeso, sobrecarga deportiva…

Existen 5 tipos de espolones calcáneos, cada uno de ellos es consecuencia de una patología previa y manifiesta en el calcáneo. El tipo de espolón asociado a la fascitis plantar NO DUELE NI PINCHA. Se trata de una calcificación de la inserción de la aponeurosis plantar en el calcáneo y no tiene por qué extirparse para solventar la fascitis plantar.

Son infecciones locales del virus del papiloma humano, son muy frecuentes durante todo el año, pero más, en los meses calurosos y de verano.

Son infecciones oportunistas, por lo que, si está bajo de defensas o ha estado enfermo últimamente, será más susceptible a infectarse. Afectan a la 1ª y 2ª capas superficiales de la piel (epidermis y dermis) y se pueden tratar de forma química, o física.

Nosotros utilizamos 3 protocolos diferentes en función a la localización, tiempo de evolución y número de papilomas.

  1. Protocolo químico
  2. Técnica Falknor o Multipunch
  3. Extirpación directa

En primer lugar, no debe alarmarse si a su pequeño le diagnosticamos pie plano. Los niños no son “adultos pequeños”, lo que significa que su pie está en crecimiento y según la edad que tenga, puede ser más o menos el crecimiento de su arco interno del pie.

Todos los bebés nacen con un pie plano aparente, debido a la cantidad de grasa que tienen al nacer. Esta grasa se va reabsorbiendo poco a poco hasta que a los 3 años se le empieza a visualizar ligeramente el arco. Esta es la edad en la que se puede diagnosticar precozmente una “tendencia a pie plano” y empezar por colocar unas plantillas personalizadas “correctoras” que se deberán ir revisando cada 6-12 meses en función al nivel de desarrollo del niño.

Hacia los 7 años, el pie y las piernas ya tendrán una forma bastante parecida a la que tendrán de adultos. Las “correcciones» que se pueden hacer con las plantillas entre los 3 hasta los 7 años con las plantillas, pasan a llamarse desde los 7 años en adelante “compensaciones”; esto quiere decir que es probable que, si se diagnostica pie plano a partir de esta edad, las plantillas no tendrán una función correctora, sino que compensarán la falta de arco que tiene el niño, siempre que las lleve puestas.

El nervio tibial (NT) también llamado (por error) «nervio tibial posterior», sigue su curso dentro de unos túneles osteofibrosos (TT – Túnel Tarsal) situados en la parte interior del tobillo, donde es vulnerable a un atrapamiento. El atrapamiento puede ocurrir en dos túneles osteofibrosos diferentes: en el TT proximal y en el TT distal.

Esta patología puede confundirse fácilmente con fascitis plantar: el 50% de los pacientes que acuden a consulta con diagnóstico previo de fascitis plantar, presentan daño en el nervio tibial; por lo que el tratamiento puramente de fascitis, no es suficiente para la resolución del dolor.

Sus signos y síntomas son: dolor plantar del talón, irradiante hacia la planta del pie o hacia la pierna, calambres, hormigueo o “sensación de adormecimiento”, dolor nocturno, signo de Tínel positivo…; además, se ha comprobado que hasta el 88% de los pacientes con dolor crónico de talón, tiene algún grado de compresión nerviosa.

Tiene un ligero predominio femenino (56%) y en el 50% se produce sin una causa identificable.  Las causas más comunes de síndrome del túnel tarsal son las siguientes (en orden de incidencia): valgo del talón, ganglión, diabetes, obesidad, canal tarsal estrecho, músculo abductor del dedo gordo hipertrófico, artritis reumatoide, lipoma, arteria anómala, acromegalia, espondilitis anquilosante, osteoporosis migratoria regional y patología del flexor largo de los dedos, fibrosis y engrosamiento del retináculo flexor…

La uña encarnada u onicocriptosis es una de las patologías más frecuentes en las uñas. Les ocurre a personas de todas las edades, desde bebés hasta adultos. En casos leves o con niños muy pequeños se puede solucionar la mayoría de las ocasiones con tratamiento conservador. Pero cuando esta se presenta repetidas veces en niños mayores, adolescentes o adultos, existe una forma de tratamiento definitiva para acabar con la uña encarnada. Se trata de la extirpación PARCIAL de una parte de la raíz de la uña (matriz ungueal), a fin de que no vuelva a crecer SOLO el lado de la uña afectado, a saber: el lado derecho de la uña, el izquierdo, o ambos. En cualquier caso, usted no se quedará sin uña en ningún momento y no es necesario quitar la uña entera si se trata de una onicocriptosis simple y sin más patología asociada.

El neuroma de Morton es una patología muy frecuente en el antepié y cursa con dolor en el comienzo de los dedos, entre el 3º y 4º dedos. Si tiene el dolor entre otros dedos también podría ser un neuroma, pero se llamaría diferente en función de la localización:

  1. Joplin: fibrosis perineural del nervio plantar medial del Hallux (neuroma en zona interna del dedo gordo)
  2. Heuter: fibrosis perineural en el 1er espacio intermetatarsal (5% de los casos)
  3. Hauser: fibrosis perineural en el 2º espacio intermetatarsal (20% de los casos)
  4. Morton: fibrosis perineural en el 3er espacio intermetatarsal (75% de los casos)
  5. Iselin: fibrosis perineural en el 4º espacio intermetatarsal (5% de los casos)

Esta patología está causada por el aumento de presión del nervio que pasa entre las cabezas de los metatarsianos, debido al uso de calzado estrecho, de alguna deformidad del pie, juanete, dedos en garra, alteraciones nerviosas sistémicas… Es frecuente que los pacientes refieran calambres, dolor agudo o que “parece como si tuviera una arruga en el calcetín” o “parece como si pisara un garbanzo o una piedrecita” …

Mediante una ecografía sencilla y rápida, se puede medir y valorar perfectamente el neuroma y ver la localización entre los huesos metatarsianos.

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